El acero galvanizado puede unirse mediante tornillos, soldadura e incluso utilizando adhesivos de alta resistencia. Sin embargo, para obtener los mejores resultados en el proceso de galvanización en caliente, es fundamental analizar con anticipación cómo y en qué puntos se realizarán las uniones.
Cuando estos aspectos se consideran desde la fase de diseño y proyecto de construcción, antes de la fabricación de las piezas, es posible lograr ahorros significativos en tiempo y costos de montaje en obra.
Planeación previa para un galvanizado eficiente
Para garantizar un ensamblado adecuado del acero galvanizado, es importante definir con antelación:
- Los lugares exactos donde se realizarán las uniones
- El tipo de unión más conveniente (atornillada o soldada)
- Las operaciones de corte, mecanizado y soldadura, que deben realizarse antes del galvanizado
Si estas operaciones se llevan a cabo después del proceso de galvanización, se corre el riesgo de dañar el recubrimiento de zinc, exponiendo el acero a la corrosión y afectando el acabado estético. Además, las partículas metálicas que quedan adheridas a la superficie galvanizada se oxidan rápidamente, provocando manchas difíciles de eliminar.
Principios básicos para un ensamblado económico y duradero
Para obtener un ensamblado de acero galvanizado eficiente y rentable, se recomienda seguir estos principios básicos:
- Realizar todas las operaciones de corte, mecanización y soldadura antes de galvanizar.
- Utilizar uniones atornilladas siempre que sea posible.
- Diseñar los elementos estructurales individuales con dimensiones adecuadas para permitir su galvanización en el taller seleccionado.
- Si no es posible evitar cortes o soldaduras en obra, asegúrese de que las zonas afectadas queden accesibles para una correcta restauración del recubrimiento posteriormente.
Tornillos y tuercas galvanizadas
En el mercado es común encontrar tornillería galvanizada en caliente con diámetros nominales entre M8 y M24, los más utilizados en el ensamblado de estructuras metálicas galvanizadas.
También existen tornillos especiales de gran tamaño, para los cuales se recomienda consultar con el proveedor o con un metalurgista, especialmente cuando se trate de condiciones de trabajo específicas.
Los tornillos se galvanizan en el taller de la misma forma que las piezas de mayor tamaño. Posteriormente, se someten a un proceso de centrifugado, el cual elimina el exceso de zinc y también la humedad superficial. Por esta razón, el recubrimiento de zinc en la tornillería suele ser más delgado y menos brillante que en otras piezas galvanizadas.
Roscas, lubricación y montaje
Las tuercas galvanizadas también se centrifugan, pero la rosca se mecaniza después del galvanizado. En algunos casos, las tuercas disponibles en almacén pueden presentar la rosca interior sin recubrimiento de zinc.
Esto no representa un problema, ya que una vez ensambladas con el tornillo, el recubrimiento galvanizado protege igualmente la superficie interior de la tuerca.
En ocasiones, al apretar las tuercas galvanizadas puede producirse agarrotamiento debido a la deformación del zinc en las roscas. Para evitarlo, se recomienda lubricar las roscas con cera de abejas u otros lubricantes, como aditivos de disulfuro de molibdeno (MoS₂).
Compatibilidad de materiales y prevención de corrosión
Las arandelas también deben estar galvanizadas, aunque en aplicaciones especiales pueden utilizarse arandelas de acero inoxidable por su mayor resistencia.
Sin embargo, no es recomendable mezclar metales diferentes en una misma construcción cuando estén en contacto directo, ya que puede producirse corrosión galvánica.
Aunque el acero galvanizado y el acero inoxidable son bastante compatibles, para mayor seguridad se recomienda intercalar arandelas de neopreno, que aíslan ambos materiales.
Nunca utilice cobre, plomo ni latón en contacto con acero galvanizado, ya que estos metales aceleran los procesos de corrosión.
Un correcto ensamblado del acero galvanizado, ya sea mediante tornillos o soldadura, depende de una adecuada planeación previa, el uso de materiales compatibles y el respeto a las mejores prácticas de galvanización.
Aplicar estos principios garantiza una mayor durabilidad, menor mantenimiento y máxima protección anticorrosiva en estructuras metálicas.
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