Proceso de galvanizado
Se realiza a través de soluciones alcalinas en caliente que sirven para eliminar la mayoría de los aceites solubles y lubricantes que se usan al fabricar las piezas de acero.
Sirve para eliminar el óxido mediente una solución de ácido clorhídrico, obteniendo así una superficie químicamente limpia.
Tiene por objeto dotar a la superficie del material de una película que favorece el completo recubrimiento de los materiales evitando la oxidación después del decapado.
El material es sumergido en un baño de zinc fundido a 450°C. El espesor de la capa de zinc es proporcional al tiempo de inmersión y espesor del material.
El espesor de la capa es medido para verificar que cumpla con las normas o requerimientos del cliente.
¿Por qué galvanizar?
La corrosión es uno de los problemas fundamentales que afectan al acero expuesto a la intemperie.
La acción agresiva de los agentes externos puede, si el metal no ha sido adecuadamente protegido, afectar gravemente a su estructura, deteriorando no solo su aspecto estético, sino también su respuesta a la durabilidad.
La galvanización es un proceso a través del cual el zinc es adherido metalúrgicamente al acero, proporcionando a este el revestimiento anti-corrosión más avanzado y eficiente en términos de costo
El acero galvanizado es utilizado donde la corrosión es una amenaza
¿Cómo el zinc protege contra la corrosión?
Cuando son expuestos al aire y al agua, el fierro y el acero se oxidan. Un revestimiento de zinc ofrece una triple protección:
El zinc ofrece un revestimiento resistente y adherente que impide al metal subyacente tener contacto con el ambiente corrosivo.
El zinc se corroe más lentamente que el acero.
Si el revestimiento fuera dañado y expuesto (accidentalmente o a través de corte, perforación), el zinc adherido protege el acero expuesto (esta extraordinaria propiedad se le llama “protección anódica”). La vida del revestimiento se prolonga todavía más porque los productos de zinc contra la corrosión tienden a impedir el daño en estas áreas.
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Mayor vida útil:
Un producto galvanizado, por inmersión, tiene una vida útil que varía entre 30 a 40 años, dependiendo del grado de explosión.
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Sin costo de mantenimiento:
Una vez galvanizado, no es necesario pintar ni realizar ningún tipo de mantenimiento.
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Bajo costo:
A largo plazo el costo resulta ser bastante competitivo dada la durabilidad.
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Versatilidad:
El proceso de inmersión permite galvanizar productos de una variada gama de tamaños y formas.
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Mayor espesor y resistencia de capa:
La aleación que logra da una gran resistencia a golpes y raspaduras, derivados de los movimientos o instalaciones.
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Garantía de recubrimiento:
El recubrimiento que se hace mediante el galvanizado por inmersión, cubre en su totalidad la superficie de acero, incluidas las interiores de los cuerpos huecos y quedan perfectamente adheridos al acero a través de una serie de capas de aleaciones zinc-hierro, que proporcionan además una gran dureza.
Datos Comparativos
Aplicaciones
Construcción
Equipamiento de carreteras y señalamientos viales
Electricidad y telecomunicaciones
Agricultura y ganadería
Instalaciones Industriales
Industria Automotriz
Mobiliario Urbano